Para poder construir, necesitamos un montón de conocimientos y mucho trabajo coherente. Para destruir, necesitamos una maza y algo de trabajo aleatorio. Pero ¿Que pasa si aprendemos a construir con una maza? Eso es el ruido Sagrado.
miércoles, 17 de septiembre de 2008
miércoles, 13 de agosto de 2008
Hace 20 años, ni en pesadillas me hubiera imaginado que iba a llegar el día en que pudiera disponer de un Yamaha DX7 para hacer mi música y mi respuesta sería...no me sirve.
miércoles, 21 de mayo de 2008

Me fui un mes a córdoba. Leí un libro de Dostoievsky que ayudó a catalizar y exponer mi neurosis que era momentánea hasta por ahí nomás. Había una necesidad consciente de estar tranquilo, de bajar mis revoluciones, pero había una necesidad inconsciente de apretar el acelerador para llevar esta situación hasta las últimas consecuencias. Y como lo inconsciente funciona como un franco tirador, generalmente gana, y no hay voluntad que valga. No solo fue el libro que leí, también fueron las películas que vi, el ambiente en el que me movía, los problemas sin resolver que había tenido, los problemas nuevos que seguía generándome, las frustraciones en el ámbito vocacional, las dudas sobre aquellas personas en que debía confiar, la creciente indiferencia y resentimiento con el pensamiento religioso y por sobre todo mi obstinación masoquista que incluía, entre otras cosas que no voy a mencionar, estar un mes deseando tener el disco de Reincidentes y hacer poco o nada para conseguirlo, por más que fuera poco probable que pudiera en ese momento.
Volví el 26 de enero y por fin, el 27 tuve en mis manos "nuestros años felices", el primero o segundo disco de Reincidentes. Pero como esto parece una historia de Hallmark channel, es importante aclarar que a mi equipo de música no le funcionaba la compactera. Tenía que conseguir alguien que pudiera grabarmelo en cassette, pero casi todos los conocidos estaban de vacaciones, excepto quien me lo grabó.
Estaba buscando algo, queriendo cambiar algo. No era un capricho. Cuando conseguí la música, estuve un mes con el cassete en mi walkman sin escuchar otra cosa. Apenas mi música cuando ensayaba. Y sin embargo, aún hoy sostengo de que no estaba alienado o que hubiera en la obra mensajes subliminales que me consumían el pensamiento. Sencillamente hubo una conexión. No era la primera vez que me pasaba con un artista. Pero había algunas cosas que SÍ me habían pasado por primera vez.
EL UNDER
En aquel recital del 3 de diciembre de 1996 estuve con un colega, bajista de mi banda de entonces. Los dos quedamos muy impresionados. No se él, pero a mí no solamente me impresionó su performance. Lo que estaban haciendo era patológicamente desafiante. Me di cuenta de que Reincidentes jamás sonarían en un circuito de lo que en el momento se entendía como Rock. (cosa que no ha cambiado mucho). Puede que ellos no lo hayan pensado jamás de semejante manera, pero se podía percibir lo que yo llamaría una "obstinación under". Y eso no es lo mismo que decir "obstinación por el under".
Fueron justamente estos tipos quienes pusieron en mi mente la semilla de un pensamiento que representa para mí un norte fundamental: "para qué te vas a hacer el simpático, si igual te van a dar un cachetazo". Lo entendí ese día mejor que nunca. El éxito tiene una cuota de suerte demasiado grande como para imponerle una fórmula. Y sabemos muy bien, que la fórmula que más se usa pasa por meter mano a aquellas cosas que más queremos. (además, justamente por lo expuesto, el éxito proveniente de tal formula es una coincidencia). Cuando esa es nuestra brújula, solamente hacemos lo que nos conviene tamizado por el extraño eufemismo "de que hacemos lo que queremos". (...bueno, no tan extraño).
Lo primero que me dijeron es que sonaban muy parecidos a Nick Cave and The Bad Seeds, o mejor dicho, que le afanaban mucho. En ese momento coincidí muy poco. Luego menos. Entendí que Reincidentes sonaban radicalmente distintos a cualquier cosa que yo hubiera escuchado. Excepto a Nick Cave, que sonaba radicalmente distinto a cualquier cosa que yo hubiera escuchado. Excepto reincidentes. Aquellas cosas muy puntuales que marcan las diferencias entre estos artistas y otros, son tan evidentes que no es muy probable que se pueda desviar la atención hacia otra cosa en una primera escuchada. Y en esto sí, coinciden, o coincidían bastante allá en la segunda mitad de los noventa.
Luego surgieron otras influencias y la banda siguió creciendo. Debo haberlos visto unas 40 veces, lo cual en realidad no es mucho promedio para 10 años. En esos recitales me mostraron la dinámica como nadie. Tocaron con niveles atroces de inspiración y con automáticos muy respetables, (nunca me decepcionaron). Estrenaron temas incompletos que se convertirían en clásicos. Cambiaron arreglos, acertaron y pifiaron alevosamente con esto, se sorprendieron alguna vez que no los dejaban bajar del escenario, tocaron entre los 5 más o menos 30 instrumentos distintos, fueron la banda mimada de cierta publicación que me resisto a mencionar, tocaron en festivales en francia, suecia, y no me acuerdo qué más.
Entonces me viene a la cabeza la idea inculcada de lo que es crecer. Estos tipos llegaron lejísimo, no solo físicamente. Pero el estadio Pepsi de ellos fue el ND ateneo, tal vez la trastienda. Recuerdo alguna vez haber bromeado a la salida de un show en la trastienda con que yo los seguía desde que eramos 150. Ese día habremos sido 300 ó 400.
Ellos fueron el emergente (aunque sin pretensiones, ni banderas) de todo un rock con brillo propio, que no suele estar en los medios masivos, ni en los especializados que se tiraron para el lado del rock barrial. Pero aún fueron más allá. Ni siquiera era totalmente Indie, totalmente Alternativo, totalmente nada. Tal vez por eso ellos decían no pertenecer al rock. De alguna manera yo digo lo mismo. Pero no es justo. Estos tipos expresaron un tipo de rebeldía más que ningún otro rockero oficial: la excelencia. O sea, el esafío de hacer lo que a uno se le canta las pelotas abundó, justamente por la devastación cultural y las facilidades tecnológicas de la época. Pero la excelencia de Reincidentes los puso también en otro lado. Y eran distintos, repito, pero muy , muy distintos.
jueves, 15 de mayo de 2008
La primera vez que escuché a Reincidentes me gustaron pero solo fueron dos temas. Era en el paseo de la Infanta al aire libre y yo llegué tarde a verlos (en ese momento había una estación de radio en el lugar). Lo más interesante de esa experiencia fue que exhibían una estética totalmente distinta. Y su música también lo era.
Meses después, más exactamente el 3 de diciembre de 1996, los ví en un recital completo en lo que ellos llamaban Peña Negra. Si tuviera que definirlo brevemente, creo que salí totalmente revirado. Tal vez no sea exacto pero se acerca bastante. En realidad yo ya estaba atravesando un período de mierda. Y tal como me había pasado casi 10 años antes, venía un artista a tirar una especie de salvavidas al aquellas depresiones, stress, ansiedad, insomnio y otras cosas poco recomendables.
Claro, es justo aclarar que desde aquel año hasta el viernes en que me enteré que no iban a seguir pasaron muchas cosas. No solo estados románticos de conciencia y no solo rescates emotivos.
Los ví por última vez en el planetario. No me lo olvido más y ellos tampoco. Llovió muy fuerte todo el recital y aparte de la acostumbrada actuación de alta calidad se la pasaron dando las gracias, porque a pesar del agua nadie tuvo ni la lejana idea de moverse.
lunes, 18 de febrero de 2008
http://www.umiargentina.com/fallo080208.html
lunes, 7 de enero de 2008
Si alguien revela algo fuera de lo común y se niega a delatar la fuente con la expresión "me lo contó un pajarito" seguramente será tomado por una persona intrigante, reservada, astuta, tal vez temerosa. Si en cambio alguien cuenta algo fuera de lo común y cuando se le pregunta la fuente dice: "me lo dijo Dios" es tildado de loco. Por eso no creo en Dios: es menos confiable que los pajaritos.
domingo, 25 de noviembre de 2007
Yo pertenecia a esas familias en las que el rock estaba visto casi como algo demoníaco. Lo natural es que me sienta lejano a lo que se decía y pensaba en aquellos tiempos y en ese contexto (justamente mientras escribo esto escucho Le Champ des l'Armes de Art Zoyd) Pero esa misma naturalidad me ha llevado más lejos aún, y así es como mi lejanía se fue a un extremo más grande y lo que parecía ruido hoy me parece pobre.
Se vuelve insólito repetir las palabras de aquellos días en boca de quienes me rodeaban. Pareciera que yo no soy el mismo que las escuchaba, con ojos abiertos asombrados, y reverentes. Y por supuesto, esas palabras se hacían mías. O sea, re-significar todo aquello en un contexto más grande no debe ser poca cosa. Esto seguramente tiene que ver con un próximo post relacionado con mi trabajo en gestación. Hablando pura y exclusivamente de una cuestión estética, tratar de pensar qué significaba ruido, animalidad, degeneración, retorcimiento, decadencia se vuelve complejo, y eso que no incluyo toda la cuestión ideológica a la que se hacía referencia.
Me acuerdo de dos hitos notables: una película y un recital...
martes, 6 de noviembre de 2007
Buena señal, ya me estaba poniendo nervioso. Desde hace varias semanas vengo mandando una nutrida cantidad de mails referentes a aquello de "se busca tecladista" - "se ofrece tecladista", pero nadie me había contestado ni siquiera para decirme que me dedique a otra cosa.
Hasta hoy. Habrá que ver como sigue. Si es una novelita no es mi culpa.
miércoles, 31 de octubre de 2007
Acá se puede escuchar algo de lo que hace.
jueves, 4 de octubre de 2007
martes, 21 de agosto de 2007
La experiencia fue buena. Lo que recuerdo es haber tenido en mi adolescencia cierta aridez en la escucha. Hoy, merced a mi obstinación con entender algunas estructuras (a mucho de eso yo le llamo ruido) sencillamente fue una audición placentera y no hubo aridez alguna.
Realmente no recordaba más que algunas cosas escuchadas recientemente en programas de progresivo vernáculos y la sensación ya mencionada. Así que me puse a buscar algo y encontré la historia de la banda. No se si tengo que lamentarme de que la banda no haya seguido, las cosas fueron duras en ciertas épocas para el progresivo y algunos no iban a poder pasar la prueba. Según se comenta por ahí (no solamente en wikipedia) los Gentle se simplificaron cada vez más según los tiempos que se presentaban. Quien sabe, tal ve se hayan equivocado. Tal vez no hayan nacido para explotar un gramo de simpleza. Tal vez no hayan sido tan simples como se dice. O tal vez eran otras épocas, y no haya existido en aquellos años forma alguna de concebir continuidad sin ser un suceso.
jueves, 2 de agosto de 2007
A Ingmar Bergan lo conocí buscando en www.imdb.com algún título que tuviera que ver con mi disco, es decir que incluyera la palabra PERSONA. Mejor dicho, me metí en su obra gracias a Persona, porque en realidad ya lo había sentido nombrar. Lo que encontré fue una magnífica manera de hacer ruido. En esa y en todas las películas que vi, que no fueron muchas.
Muchas personas se pusieron tristes por la muerte del director. Pero esa tristeza es más parecida a la pérdida de un ser querido que a la de un artista que nos dejó de garpe porque murió absurdamente en medio del esplendor o de una carrera prometedora. El viejo no tenía la menor deuda con el cine. Incluso su última película es algo valioso. Y tenía 86 años cuando la hizo. Tal vez el dolor venga de la evidencia de que la muerte siempre gana, cosa que él mismo se encargó de remarcar en una de sus películas más famosas y en varias otras.
sábado, 28 de julio de 2007
Aquí se puede ver el top ten de canciones tristes según la revista Rolling Stone.
La cuestión de qué cosa es triste, depresiva, desesperada, angustiada, catártica y etc etc. siempre estuvo en manos de la más recalcitrante subjetividad y por lo tanto, siempre será discutida. Todas estas categorías relacionadas con el abismo siempre me interesaron. Pero no estamos hablando de género, sino de impacto. O sea, siempre habrá quien se encoja de hombros preguntándose donde está el bajón. En este caso, salvo en casos los temas de Portishead y Radiohead, yo soy quien se lo pregunta. Tal vez se refieran a las letras. Yo creo que se trata más de abrir el abanico artístico, incluyendo artistas que son tan depresivos como Piñón Fijo. Ok, entonces yo voto a Robert Smith como mejor cantante de Blues.
De mi lista, solo van 4 que me acuerdo ahora.
Ain't Gonna Rain Anymore – Nick Cave
Espejismo – Patricio Rey y Sus Redonditos De Ricota.
Nobody Home – Pink Floyd.
Inner Garden – King Crimson
miércoles, 20 de junio de 2007
domingo, 10 de junio de 2007
jueves, 17 de mayo de 2007
Recomiendo a este compositor-físico francés. Cualquiera de sus obras. Si por alguna de esas coincidencias de la vida tuvieras en tu computadora el Flight Simulator o el Age of Empires, también es recomendable que bajes el sonido del simulador o del juego y dejes sonando a este señor.
Jean Claude Risset es uno de los más interesantes compositores de música electroacústica que he escuchado. Básicamente porque un simple oído mortal no tiene que convertirse en el superhombre de Nietzsche para descubrir donde está la música. Hay dos cosas que lo distinguen de muchos colegas. Primero Tiene una solida formación académica y científica. Segundo: tiene una sensibilidad aplastante. Su principal labor fue justamente la de llevar a buen puerto la electrónica en la música y parece que supo valerse equilibradamente de estas dos virtudes.
En los 60, a muchos les habría venido perfecto escuchar a JCR para acompañar un viaje de ácido. Hoy, aparte de encontrarlo interesante para alguna simulación o juego de estrategia, pienso que el viaje no es de ácido. Es de suburbios, callejones, o en todo caso cavernas, lagos subterráneos. Total ausencia de vida vegetal o animal, a excepción de algún solitario vagabundo urbano o algún insecto gigante. O algún fantasma en vías muertas. Esto, que en un principio asusta, es ruido sagrado y cada cual puede hacer lo que quiera, incluso ponerle árboles o mascotitas. Lo importante es dar un paso.
No tiene mucho que ver con el rock. No fue escuchado en el club y probablemente no lo sea. Pero hay una paradoja interesante en esto. Podría perfectamente ser materia prima para mezclar en un disco de progresivo, sin embargo esto no significa en absoluto que el rock progre sea más grande o se esté fagocitando esta música.
Aquí acerco unos links interesantes. Algunos en inglés, Un idioma con el que ni él ni yo nacimos, pero que se deja entender algo.
http://en.wikipedia.org/wiki/Jean-Claude_Risset
http://composers21.com/compdocs/rissetjc.htm
http://ec.europa.eu/research/rtdinfo/special_as/print_article_820_es.html
Ah, también se puede escuchar con la BBC 4, al igual que The Noise & The City.
lunes, 14 de mayo de 2007
Estoy harto de aquellos a los que no les gusta el rock en ninguna de sus formas e intentan acercarse y encontrar puntos en común, como si a uno le hiciera falta. Entonces ¿que es lo que hacen? Se ponen a hablar de los Beatles, y por supuesto se ahogan en frases hechas (no se por quien) entre las cuales se luce "todo lo que se hace hoy salió de Lobitls".
¡VAYANSE AL CARAJO!
jueves, 26 de abril de 2007

No puedo hablar objetivamente de esta banda. Tiene una gran cantidad de obras, por lo cual bien podría tener algún bodrio sin culpa alguna. Pero yo no encuentro ese bodrio. Motivo de sobra para elegir Fear of a Blank Planet, salido hace poco, para escuchar con mis amigos. Uno de ellos propuso compararlo con otra obra de la banda, Deadwing, el disco anterior.
Nunca me decepcionó Porcupine Tree. Eso es algo sentimental, pero si quiero ser un poco más objetivo, no me cabe duda que le han dado una mano tremenda al progresivo de los últimos años. Esto ha puesto de mal humor a cierta gentecita que se dedica al género. Es decir, nunca falta quien habla del "verdadero progresivo". Y PT según ellos, está un poco apartado del género...qué idiotas.
Sus aportes a veces metaleros, (Incluso por momentos exhiben una compleja actitud de metal extremo mezclado con sinfonismo), a veces de trip hop, le han dado a la psicodelia de los primeros tiempos una dimensión renovada y superior. Eso no les quita ni un gramo de teatralidad, densidad, complejidad, conceptulidad tan características del progresivo. A tal punto que -insisto- muchos, incluso quienes no deberían, se quedan arafue.
miércoles, 11 de abril de 2007
JUEVES 19 DE ABRIL 21 HS.
LOCA BOHEMIA -
AV. LA PLATA 727
CIUDAD DE BUENOS AIRES.
ENTRADAS $8 C/Consumision
Entradas Anticipadas: www.alejandromatos.com.ar

Persona
domingo, 25 de febrero de 2007
Más allá de la risa nada estruendosa que esto provocó, debo decir que es el disco de Peter donde más me gusta su banda, al menos en estos tiempos. Las composiciones y la voz de este señor son iguales que siempre, o sea, queman.
Y eso me lleva a Singularity, disco nuevo de PH. Yo era el único que lo había escuchado. Como a veces se pone arduo cuando uno genera demasiadas expectativas, no adelanté mucho. Cuando terminó la conclusión fue complementaria con la del anterior disco. El trabajo en banda no es mi preferido, y las composiciones y la voz de Peter siguen siendo impresionantes. O sea, uno puede decir que afortunadamente sigue haciendo cosas que ponen de cabeza a cualquier sujeto que le dedique una escuchada. Esto relega al milésimo puesto la cuestión de orquestación, que si bien no parece ser tan arreglada como en Roaring Forties, está a años luz de ser mala. Peter brilla por más que se haga el oscuro. Aquí predominan las canciones y la obra crece en tensión hasta llegar a algo que no es lo que se diría una apoteosis sonora, sino más bien...no sé como llamarlo. Pero el último tema (Llamado White Dot) nos pone de cabeza, no hay dudas. Por lo mismo de siempre, 9 puntos para este chiflado.
Acá hay una interesante ficha técnica en www.progarchives.com. que por otro lado se ha vuelto un sitio fundamental de consulta.
domingo, 11 de febrero de 2007
Debido a cierta recomendación que alguna vez me hicieron acerca de este artista me puse a investigar y encontré estas obras. La primera impresión que tuve es que nunca en mi vida había escuchado semejante combinación sonora al servicio de una intención muy clara: los temas suenan desesperados y desesperantes, dolientes, por momentos asfixiantes, desolados, es como si estuviéramos metidos en el medio de la lucha contra todo lo que es oscuro, porque las obras no son precisamente un regodeo de oscuridad, sino el ruido de los objetos que nos chocamos mientras buscamos la luz ¿se entiende?
Luego lo presenté en una reunión del Club del Ruido. Salió redondo. Esta forma de sonar no le era familiar a nadie, pero pronto todos se sintieron atrapados por los climas que se fueron entrelazando. Esto, que suena a cliché espantoso de crítico más espantoso, en realidad se justifica solo, nada más escucharlo. Cuando termina el disco uno se da cuenta de que su cabeza está en otro lado.
No todos coincidieron en mi definición del párrafo anterior (para algunos Sí es un regodeo de oscuridad) pero todos quedaron realmente gustosos de escucharlo. Es que aunque puede que ellos estén en lo cierto, la obra no deja de ser una joya.
Cuando hablo de "combinación sonora" me refiero a cuestiones técnicas: las modulaciones desconcertantes, las armonías con acordes alterados, con quintas disminuidas, menores con séptima mayor, en una guitarra casi solitaria que se balancea sobre sonidos ambientales desoladores que remiten a una habitación vacía y rancia, una plaza de juegos tapada por la nieve, un televisor encendido que nadie mira y muchas imágenes que dependen del oido de quien recibe esto.
Y hay dos cosas algo para destacar. Por un lado la poesía es jodidamente buena, y por otro lado la calidad vocal es tanta que no será fácil encontrarla en cantantes de rock nacional. (aunque tampoco imposible)
Aparte del mencionado trabajo, que tiene algunos años, se puede encontrar alguna cosa más nueva en esta dirección.
Si entrás, fijate las influencias que tiene este artista. Disfrutalo, sufrilo, sacalo. No es probable que te sea indiferente.
jueves, 18 de enero de 2007
Como ya contaba por ahí, la fábula del zorro y el quirquincho que se nos enseñó en 7mo grado, era algo que yo ya conocía de antes, y tal vez haya sido por eso que tuve tiempo de pensar en algo más que el trabajo práctico que nos habían encomendado, consistente en crear una narración basada en el hipotético encuentro estos animales un año después.
Yo conocía la fábula debido a que era un ávido lector de Anteojito, una revista infantil/escolar que tenía muy claro como acoplarse a los programas de la época. La fabula había sido de mi agrado desde el primer momento, tal vez por su homenaje a la inteligencia. El trabajo se había pedido para la clase siguiente. Algo me sugirió otra forma de presentarme en sociedad, fuera cual fuera la consecuencia. En vez de una narración en prosa la hice en forma de poesía, Era muy poco lo que yo había hecho de poesía hasta ese momento. Cuando digo poco no es una forma de decir, habrán sido dos como mucho.
Me basé en la estructura que tenían ciertas sextinas en el Martín Fierro. Esto es: 6 versos octosílavos. El primero no rimaba, el el segundo rimaba con el tercero y con el sexto, el cuarto rimaba con el quinto. En mi caso, había estrofas en que el primer verso rimaba con el cuarto y el quinto. Creo que aún no había leído Martín Fierro, pero era fácil y previsible conocer el formato básico.
Me llevó una tarde. No recuerdo las estrofas, salvo algunos versos sueltos. Pero sí recuerdo la adrenalina que tuve cuando escribía. Mi estado de excitación ya me había colocado en otro plano. No había tenido esa sensación aún con la música. Faltarían algunos años. Seguramente esto significó en mí la fantasía de que en medio de tanta exposicion a fuerzas de la oscuridad, había algo a lo que pertenecer, un fortín en el que me sentiría protegido y respetado. Alejandro, un gran artista, una gran promesa o lo que fuera. Pero más allá de la fantasía, yo estaba metiéndome en un baile importante. Estaba poniendo horas de mi vida en el arte.
La poesía fue un suceso a nivel escuela. Solo tuve que corregir una palabrota. (dicho sea de paso no creo que las maestras hubieran podido darse cuenta de los otros errores) y cambiarla por otra con la misma extensión y que rimara, ya justo era la última del verso. Luego hice ilustraciones. Se armó una carpeta con un trabajo muy bueno, que no conservo por que así era mi vida entonces. Se presentó en la feria de literatura, y en la fiesta de fin de año con dos títeres que había hecho la maestra de manualidades, y que se parecían bastante a ella. Aunque pensándolo bien, creo que el quirquincho se le parecía un poco más.
Como pasó un año lectivo entero entre la creación de El Encuentro y el fin de curso, tuve tiempo de jugar mucho a la rima por otros lados, en otras temáticas. Estaba a años luz de lo que quería ser, pero no importaba. Cuando terminó ese año, yo había logrado escribir algunas cosas interesantes y ya no me gustaba más El Encuentro. Lo hice igual, porque no había elección. En otras palabras mi maestra se comportó como se comporta una megadiscográfica. Corría 1982. Sin palabras
El Encuentro inició todo. Componer una letra algún día no sería tan sencillo. Tal vez lo único que tuvo de ventajoso esa poesía fueron los 12 años de preparación inconsciente. Luego todo vuelve a su lugar, y habría demasiado pasos para dar como para darse cuenta a primera vista lo que esto significó.
martes, 9 de enero de 2007
Curiosamente este tipo de música, que ya no es experimental sino en todo caso poco comercial, no es algo que produzca irritación en las primeras escuchadas, y por momentos es entrañable. Y creo que su explicación está en un lugar similar a la explicación de la música hecha en forma tradicional. Es decir, lo tonal o lo modal, por ejemplo, son fácilmente tolerados, y luego se podrá hablar de gustos, orquestación que molesta, desafinaciones y otros etcéteras. ¿Por qué? Pues porque desde que nacemos estamos rodeados de música hecha con convencionalismos claros. Transpolando la idea, para alguien que nació en una megalópolis, los sonidos son parte irreductible de la banda de sonido diaria. He sabido de ratas de ciudad que, estando de vacaciones en un lugar silencioso o descampado, se despertaban por las noches sobresaltados por el silencio. Aquí el ruido urbano se equipara con la música más armoniosa y celestial, si es que este término significa algo.
Entonces alguien decide unir el mundo en un recorrido sonoro, y solicita a los músicos referidos que hagan algo con ruidos de sus ciudades de residencia.
El resultado es arrasador. No lo compartí con el Club del Ruido, tal vez porque la idea pasa por otro lado, tal vez lo haga en algún momento.
Pocas cosas resultan tan notables en el campo de lo experimental, pareciéndose más a una experiencia de laboratorio o un proceso de aprendizaje. Pero la idea de familiaridad sonora rescatada en este "viaje" logra que las más de 2 horas sean algo emotivo. Obviamente, estoy hablando de gente talentosa en el campo de la música electroacústica y afines.
Curiosamente, en este caso el trabajo con el ruido supera en su caracter narrativo, tensión y originalidad a todo lo que a veces aparece musicalmente. Es decir, en este caso no es el ruido que embellece o complementa al sonido, sino más bien a la inversa.
Y como si no hubiera tenido suficiente, se me ocurrió hacer una cruza apócrifa que para algunos debe significar un sacrilegio: Escuchar The Noise & The City con la radio 4 de la bbc de fondo.
martes, 26 de diciembre de 2006
EL DEDO BIEN AFILADO
Recuerdo una conversación que tuvimos repecto del extraño arte de sacar conclusiones acerca del trabajo ajeno. En el club no se hacen críticas de arte. Asumimos que la visión que compartimos de lo que escuchamos es algo bastante poco usual, por lo tanto no intentamos usarlo como guía de nadie ni de nada. Es poco probable que vuelva a suceder, pero cierta vez introduje las obras diciendo: "Necesito compartir esto porque me parece una verdadera porquería". Esto es porque algunas cosas me despiertan curiosidad a pesar de que no me gustan. Pero generalmente manda el placer y es por esto que escucho y hago escuchar algo. Y si manda el placer o la curiosidad, no hay rastros de trabajo, y por lo tanto no nos asumimos como críticos como si fuera un título. Las reuniones no son algo secreto ni el club es una masonería, de modo que lo que ahí se comenta bien puede llegar a aparecer escrito. Y ahí no hay críticas, sino comentario de lo que nos pasó al escuchar, al compartir, al comentar las obras. Esto también suele aparecer en las críticas que uno escucha o lee.
Aunque...
La crítica de arte, en especial la de música, suele ser un género literario, para el cual es necesario tener el índice más que bien afilado. En cierto sentido está bien, de lo contrario nadie se sentiría con ganas suficientes de leer demasiado seguido tal género. En realidad esto podría ser algo que disgusta, pero hay que aceptar las reglas. Cuando hemos escuchado un disco y hemos quedado fascinados, una buena crítica del disco es la extensión de lo que sentimos. Cuando por el contrario el señor crítico desmerece el trabajo, lo odiamos (al crítico, no a la obra). Esto nos vulnera bastante. O sea, somos un ridículo manojo de piolines al servicio de un ignoto manipulador de mentes. Pues bien, mejor dejarse de joder con eso. Entender el arte de criticar. Relajarse y disfrutar del espectáculo.
Siempre sentí lo mismo hacia la mayoría de los críticos: ellos no hablan de las obras sino de sí mismos. Tienen un millón de chiches dialécticos a su disposición para poder llevar su comentario a buen puerto siempre, y por sobre todas las cosas, un puerto que no es el propio, porque se supone que la crítica es algo que se hace con objetividad (sí, también hago humor) y nunca debería suponerse que ellos son las estrellas en cuestión y no el músico.
Claro, al menos me gustaba leer las críticas cuando alababan a mis discos más queridos. Hasta que algo sucedió. Jethro Tull, una magnífica banda pero que nunca me interesó, tocó en Buenos Aires. Pocos días después leo en un diario una crítica al recital. El eje de la nota se encontraba en los casi 60 años que los muchachos exhibían, en la historia del rock que había sido manchada por el progresivo que vino a complicar algo que era tan puro y bello, y por sobre todo en la nostalgia y en lo poco que la banda tenía para dar, en los que se quedan en el pasado, y bla bla bla. Ah, y los dinosaurios, por supuesto. Lamento comunicarle a la muchacha que escribió semejante estupidez (tenía que decirlo) que lo suyo artísticamente hace agua, básicamente porque la idea de los dinosaurios es tan poco original... He leído esto en críticas de recitales de Yes, de discos de Pink Floyd, Genesis, Emerson, y lo que se te ocurra. Claro, la crítica en cuestión es impresentable pero al pertenecer a un género literiario debemos considerarla como una obra de arte. Entonces, más allá de nuestros gustos, me hago muchas preguntas, no sobre el recital sino sobre su cobertura (aunque me temo que no fuiste al show, querida). ¿Por qué lo complejo atenta contra el rock? ¿Por qué vale más un power trío cantando una letra simple que Pink Floyd cantando "Dogs"? ¿quién determina esto? ¿La masa? ¿La moda? Pensemos en una banda que la rompe en estos tiempos: Coldplay . ¿Tendría Jethro tull que sonar como coldplay para que esta "sujeta" lo trate con respeto o rescate su verdadero valor artístico? ¿tendría que sonar absolutamente todo como Coldplay? ¿Qué es un dinosaurio? ¿un triceratop cantando "Firth Of Fifth? ¿que tendría que hacer Ian Anderson ahora que está viejo? ¿jubilarse como va a hacer algún día la persona que ¿cubrió? el recital y dedicarse a esperar la muerte? ¿le queda mal esa ropa y esa flautita? ¿por qué no se hace un piercing? ¿le queda mal el rock a los de mas de 40? ¿Cuánto vale la opinión de las personas que van los recitales de estas bandas? ¿nada? ¿fue el progresivo alguna vez una moda? (Pero moda, moda ¿eh?) ¿Es aburrido el progresivo? ¿Está mal visto tocar más de tres acordes? La gente que se tira contra bandas dinosaurios ¿escucha solo lo que es vanguardia? Los Sex Pistols, por ejemplo, una banda que nació perimida pero que cumple con los requisitos dictados por el snobismo antiprogresivo ¿son dinosaurios o son vanguardia? ¿Es vanguardista tocar mal? ¿qué está bien? ¿qué está mal? ¿Qué quiere decir perimido?
No voy a escribir las respuestas, aunque las tengo todas, igual que la mayoría. El tema no es este recital, que justamente no me había interesado pero cuyo comentario ...profesional me hizo pensar en algunas cuestiones. Me importa poder rescatar de las críticas de arte su lado literario, y ubicarlas en el lugar que les corresponde. Un lugar en la literatura, que debería considerarse con vida propia, con vuelo propio. No corresponde, según creo, entender que hubiera hecho mal en ir a ver a Jethro Tull, o tal vez en entender que lo mejor es comprarme un disco de este o aquel artista basándome en un comentario escrito en una revista o en diario. Pero está muy bien poder disfrutar de la comicidad de quienes defenestran una obra, o emocionarse con los que fanáticamente contagian el deseo de ir a ver un show, o admirarse del poder detectivesco de quienes encuentran plagios en medio compas, en un arte de tapa, en una frase, en un gesto, en una entrevista, etc.
Por favor, no hablemos de arte, señores críticos, hablemos de Ustedes. Son personas maravillosas y me encanta lo que ustedes hacen. A veces. Porque acá también hay plagio (sin ir mas lejos me remito a la crítica del recital detallada anteriormente, nada original), y eso no está bien en el arte, ni siquiera en el arte de escribir en 20 minutos sobre algo que llevó meses o tal vez años de gestación. Pero lo importante es que de vez en cuando se produce el mágico momento en el que lo que ustedes escriben llega a mi corazón de una manera fulminante, y ahí me encuentro, diciendo maravillas de las críticas, y tratando de recordar de qué disco o de qué show estaban hablando.
martes, 19 de diciembre de 2006
PAATOS: Kallocain.
King Crimson: La mejor banda de rock de todos los tiempos. Esta definición, que es más parecida a lo que algunos dicen de la biblia no aporta nada (tal vez por esta misma razón). Para algunos la mejor banda de rock de todos los tiempos es Yes y para otros es Intoxicados.
Además habiendolos definido como banda de rock habría que preguntarse dos cosas ¿que banda es King Crimson? Y ¿Qué es el rock para estos tipos?
Acá encontré el www.allmusic.com la lista de integrantes:
Bill Bruford - John Wetton - Keith Tippett - Gordon Haskell - Greg Lake - Trey Gunn - Boz Burrell - Mel Collins - David Cross - Robert Fripp - Michael Giles - Peter Giles - Tony Levin - Pat Mastelotto - Ian McDonald - Jamie Muir - Ian Wallace. Esto, que en el caso de otras bandas no sería más que una simple rotación de integrantes, en King Crimson se convierte en un cambio estético descomunal. Acá la idea primigenia que uno tiene del rock se vuelve grande o muy pequeña. Me quedo con la segunda opción. Más porque estos tipos no se alejan del rock con el viejo truco de “hacer de todo”. Eso confunde bastante incluso a quienes no debería confundir. Recuerdo haber ido alguna vez a una disquería en Av. Callao cuyo nombre era excesivamente similar al de la banda en cuestión y pregunté qué tal era el disco “The Construkction of Light”, del que había escuchado algo. El sujeto, en una actitud de poco homenaje a sus patrones (porque no dejo de insistir que tenía que ser un empleado) espetó “más de lo mismo”. Mi reacción no se hizo esperar: “dame dos”, contesté. Por supuesto, esto era una broma. Me fui y lo compré en un lugar donde tenían licencia para conducir disquería.
Fue justamente antes de este disco que la banda anduvo pivotando por los Projekcts, dando recitales obscenamente buenos, y retorciendo las cinco cabezas restantes (no hay que contar a bob) en experimentos que excluyeron según el caso a uno o más de los integrantes de la gloriosa epoca de Discipline, donde los dinosaurios Carmín no cedieron ante el meteorito de los 80 (soy un excelente poeta).
…y en el Projekct One falta Adrian Belew. (Es más, solo aparece en el projekct two tocando v-drums). La pregunta es ¿no será mucho? Sí, es mucho. Muchísimo. Es notable en qué se convierten estos extraterrestres cuando les falta el intérprete con este mundo (que dicho sea de paso también es de otro planeta). Cuando no está el maravilloso compositor de canciones, frontman, guitarrista y tipo que expresa con el cuerpo y la voz las infinitas nervaduras que tiene la banda, el que tiene que interpretarlos es uno. Es uno quien tiene que ir a buscar y entender que carajo están haciendo.
Pero no hay problema con esto. Si falta Adrian Belew lo primero que pensamos es que los integrantes del Projekct harán una ronda en el escenario y se olvidarán de que existe el público. Pues no. Por fortuna no es así. Ni siquiera Robert, viejo maniático y obsesivo sentado en su silla–ovni se olvida de que hay alguien del otro lado esperando algo de él. No hace falta verlos. Se escucha. Digamos que si hay algo hard en el mundo del rock es King Crimson. Siempre se dijo que lo que hacen es enfermo. Pues a mí siempre me pareció que en realidad es demasiado sano, no apto para mentes débiles o hedonistas. He leido y escuchado decenas de críticas refiriéndose a estos projekcts como algo menor, como si fuera sencillamente “un cúmulo de zapadas sin sentido, las cuales serán sistemáticamente aplaudidas por un ejército de bobos fanáticos y snobs que nunca escucharán el disco a solas”. Este tipo de observación, que sigue siendo menos nociva que la opuesta (“King Crimson saca un disco donde deja de lado que la experimentación para dedicarse a cosas más banales y blablablabla) omite categóricamente el concepto de equilibrio artístico, del genuino artista que piensa solo en sí mismo para poder pensar mejor en su público, leal y potencial. A quien no le interese esta banda, no le va a gustar nada que no pase cerca de sus oídos, y cualquiera de estas zapadas le va a parecer un robo. Por lo tanto no significa mucho decirles que la banda funciona maravillosamente sin su frontman, aunque sea otra cosa.
Cuando terminamos de escuchar esto, descorchamos y hablamos un rato acerca de la experiencia. Acá el ruido tenía que ver con la concepción de la música, no había nada de música concreta ni ruidos urbanos, ni cosas parecidas. Solo cuatro señores dispuestos a buscar un poco en sus instrumentos y en su interacción, cada vez mejor.
El disco siguiente fue bastante distinto. Paatos, una banda sueca de Art Rock cercano al progresivo bien helado ya tiene tres discos descomunales, uno de los cuales es Kallocain. Esta obra, que todos habíamos escuchado bastante, fue compartida esa misma noche y creó un clima algo distinto al generado por el riguroso arte de escuchar un projekct. En fin, fue puro placer.
Lo que nos quedó luego de casi una hora de música fue una sensación de que esta banda está injustamente criticada en el mundo del progresivo y en el mundo alternativo. Todos notamos sin embargo que la elaboración con que Paatos desarrolla sus obras es de un nivel superlativo, y adolecen de una fineza desmesurada que muchas veces los deja on the edge respecto del majestuoso parloteo de algunas grandes obras progres, el cual en gran parte me gusta aunque nunca pensé que fuera el eje del género. De lo contrario los Projekcts, (casualmente) serían tan progresivos como Nirvana.
Paatos es impactante por su lucidez, la complejidad que exhiben se nota poco, ya que la banda suena como si fuera un solo instrumento. Los temas que son más cortos que la media progresiva presentan en algunos casos una gran complejidad de texturas en la que es muy poco probable que pueda meterse alguna banda alternativa. Pero lo que mas impacta aparte de sus composiciones, es su cantante, Petronella. Una diosa nordica de dientes grandes y voz temiblemente angelical, que aporta la calidez que necesita este grupo humano para cautivar y terminar de convencer de que además de ser un ejercicio de armonías, la oscuridad que escuchamos también conmueve. Sensibilidad, eso es lo que tienen estos artistas, no una pose. De cuestiones ténicas y del ruido que proponene discutiré en otro momento



